jueves, 22 de noviembre de 2012

Todo

Todo lo que te dije, mi amor, todo lo que me dijiste, se borró para siempre...

Quedate acá siempre viéndome, no seas más que aire, no existas más que en mí

lunes, 19 de noviembre de 2012

el miedo

¿Te da miedo lo que puedas decir acá?

Lo que puedan escupir tus dedos, y esos pensamientos que no te abandonan.

Pero el miedo es esa parte de vos que te incita a perseguirlo, que sabe cómo mantenerte en vilo.

Tenés miedo y deseas tenerlo.

Porque si no lo tuvieras...tendrías que actuar.

miércoles, 1 de febrero de 2012

No tardes


Marisma de colores, me acerco a ti porque nadie más puede verme. No somos tan distintos los dos, ni fuimos tan tontos como para no querernos. Silba, como me gustaba que te hicieras presente al final del pasillo. Suave, burlonamente, buscando con la mirada una complicidad adquirida y perfeccionada. Esas siestas interminables, el aleteo de los pajaros, el olor a tierra recién mojada por la regadera. En la pequeña burbuja personal que era nuestro mundo no entraban sueños fallidos, ni rabias contenidas, ni tristeza mal disimulada. No es que siempre nos rieramos; pero el llorar era sobre todo sincero, palpable, sereno.
Castillo de arena. Te rodeo y no sé como hablarte. ¿Era tu favorita la canción de la radio que cambiaste el otro día? No voy a olvidar el gesto de brusca concentración con que miraste el aparato. Calladamente tarareaste una melodía (problemente inventada) y pasaste la página del libro, como si el instante no se hubiera interrumpido nunca. Estiraste el tiempo, protector de mentiras. Pero me senté a tu lado, y comenté algo sobre el día que se iba.
No es justo, avioncito de papel. Saliste temprano y sigo escribiendo, notando que tu té frio no guarda la marca de tus dedos en la taza. Estas palabras son para ti, para ellos tal vez, que miran por encima de mi hombro y asienten -creyendo- comprender. Yo creo que no he comprendido jamás hasta ahora. No puedo decir que no rotundamente, porque te reirías de mi, y ellos pondrían ese gesto de cansancio, de hastío, de paciencia cultivada. Maíz dorado, quiero la luz que entraba por la ventana y que se fue a la esquina a esperarte. Quiero tu sombra estirandose sobre mi vereda, tocandome antes que tú; quiero la piedrita que pateaste con gesto de niño y que no volvió de entre los arbustos.
No tardes, fuego encerrado. Necesito que me expliques por qué a veces si y por qué a veces no, por qué aquel no quiere hablarme y a aquella parezco haberla perdido. No tardes, fuego encerrado. No tardes porque quiero estar contigo.

jueves, 19 de enero de 2012

Gato gris

Leer casi escuchando palabras ajenas que podrían ser propias, es casi como encontrarte con un espejo en medio de la calle. Tener la sensación de haber elaborado esas líneas, preguntandote sino será ese otro universo donde estás también que se confundió de lado. Después imaginar un final alternativo, fantasear con que realmente es nuestro y crearle una segunda entrega, elegir a los actores que representarían a esos personajes en la serie de ficción.
Es raro toparse con esas cosas pero los párrafos a veces invaden, con sigilo, porque hay muchas maneras diferentes de decir a cada uno -ponte a escribir-

domingo, 1 de enero de 2012

anio nuevo

el mar moja mis pies y se lo lleva todo. la reflexion florece, inevitable, muda. lleva minutos eternos desacerse de tanto torbellino, y anios entender que sucedio. pero no hay que explicarle a nadie por suerte, ningun poeta se excusa de sus letras ni tartamudea al recitar. las piedras mas pesadas todavia estan ahi, buscando quedarse, aferrandose con desesperacion a lo unico capaz de hacerlas reales. cuesta pero se van. ningun recuerdo merece las lagrimas. hasta los viajeros mas experimentados temen a su fortaleza y las patean lejos, perdiendolas de vista. las olas por suerte se llevan todo. no sabria como alejarlo por mis propios medios.