¡Noche de verano sin luna!
¿Qué hacemos si ya no estamos?
miércoles, 7 de diciembre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
A
Nuestros nombres que escritos en la arena, duraron tan poco
se van los días y se mezclan en la nada
Tan brillante, tan presente, tu alma
eso que no sé interpretar y que nunca me abandona.
se van los días y se mezclan en la nada
Tan brillante, tan presente, tu alma
eso que no sé interpretar y que nunca me abandona.
jueves, 9 de junio de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
Te extraño de una manera que no se puede explicar tan fácilmente. Menos cuando se está gris, o medio desdibujado, como yo en esta tarde de abril. Cuando salga voy a caminar muy rápido, esquivando a tanta gente que se aglomera en el centro, como pasa en todas las grandes ciudades. Seguramente no piense, es lo bueno de caminar así; por eso a todo el mundo le gusta. Tengo las mismas canciones que oigo una y otra vez, siempre que me pongo a pensar cuáles nuevas cargar a la lista mi imaginación se bloquea. Entonces en mi cerebro, cuando camino, todo lo que llega es similar a un disco rayado. Hace varias semanas que me siento indefinida, como parada sobre un edificio muy alto, mirando hacia abajo, a donde la vida se desarrolla normalmente. Debo tener expresión de autómata, porque a veces en el subte me doy cuenta de que hay gente que me observa con curiosidad. También estoy irritable, y me pasa con mucha facilidad. Como a tantos a través de los siglos, me pasa que quiero gritar, pero no sé bien qué. ¿Qué puedo exclamar? ¿Que injusticias denunciar? Las de la vida cotidiana, tal vez, las laborales, qué trillado. Voy de libro en libro. No quiero hablar con nadie, o mejor dicho simplemente me paro a mirar cómo las bocas de los demás articulan palabras, y sonríen, y dudan, y explican, e invariablemente no cesan; ¿cómo puede ser que tengan tantas cosas para decir?
Y acá estoy yo, y mi paradoja, porque yo también debo tener algo que decir, lo que explicaría tantas letras una al lado de la otra. Algo que me sugiere desde el más allá, y quiere ser parte del más acá, y yo extrañándote ignoro todo lo que no sea tu recuerdo.
sábado, 2 de abril de 2011
La agonía por una palabra tuya,
la secreta dulzura que se esconde en tu mirada,
tantos tesoros que valen para otro ahora,
no buscarías refugio en una casa vacía
aunque años han pasado con nuestras
manos entrelazadas.
Mi poesía sin métrica te llega como
el pregón lejano del pasado
no te aflijas, no recuerdes, no pienses
la historia es una oscuridad silenciosa
no busques el terror que yo ya hice mío.
Salvate,
creé en las señales,
en los amaneceres fríos de otoño,
en las hojas que siguen cayendo
y continúan con el ciclo,
cerrá la puerta de tu casa,
y vacilá, solo un segundo
sentí cómo te miro como si
me pertenecieras hasta en lo más inconsciente.
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