lunes, 29 de julio de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
Camino
El camino es largo y siento el sol sobre mis párpados. Camino sola, sin prisa, sin pausa. Es de mañana y no hay asomo de nubes grises. siento el aire fresco y a la vez cálido del mediodía de otoño, siento que estoy sola y que sin embargo soy observada. Camino, camino siempre en línea recta, siempre hacia adelante. La calma y la sensación de que no hay a dónde ir no me abandonan. El viento entre las hojas entona una melodía olvidada. Hay como un dejo de violines, de sinfónica recurrente y fantasmal. Siento sonrisas, veo risas multiplicadas de nadie en particular; pienso en ello y no pienso.
Las copas de los arboles que se curvan en mi perspectiva y marcan el túnel de pasos
Pienso en esto y lo dejo fluir. Existe la opción de sentarme, de peinar sobre si mismo el césped amarillo verdoso al margen del camino. Su aroma, su aroma podría ser el de cualquier bosque pero es el de este bosque. Este bosque en el que estoy y no está otra; con mi orquesta y mis pájaros que a veces cambian de nido y a veces se ocultan en la sombra. En este camino no hay un horizonte, solo rayos de sol infinitos y la certeza de que no estás ahí. No podes llegar ahí. Y sentarse, y recostarse, y sonreír...
Las copas de los arboles que se curvan en mi perspectiva y marcan el túnel de pasos
Pienso en esto y lo dejo fluir. Existe la opción de sentarme, de peinar sobre si mismo el césped amarillo verdoso al margen del camino. Su aroma, su aroma podría ser el de cualquier bosque pero es el de este bosque. Este bosque en el que estoy y no está otra; con mi orquesta y mis pájaros que a veces cambian de nido y a veces se ocultan en la sombra. En este camino no hay un horizonte, solo rayos de sol infinitos y la certeza de que no estás ahí. No podes llegar ahí. Y sentarse, y recostarse, y sonreír...
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