la secreta dulzura que se esconde en tu mirada,
tantos tesoros que valen para otro ahora,
no buscarías refugio en una casa vacía
aunque años han pasado con nuestras
manos entrelazadas.
Mi poesía sin métrica te llega como
el pregón lejano del pasado
no te aflijas, no recuerdes, no pienses
la historia es una oscuridad silenciosa
no busques el terror que yo ya hice mío.
Salvate,
creé en las señales,
en los amaneceres fríos de otoño,
en las hojas que siguen cayendo
y continúan con el ciclo,
cerrá la puerta de tu casa,
y vacilá, solo un segundo
sentí cómo te miro como si
me pertenecieras hasta en lo más inconsciente.
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