jueves, 19 de enero de 2012

Gato gris

Leer casi escuchando palabras ajenas que podrían ser propias, es casi como encontrarte con un espejo en medio de la calle. Tener la sensación de haber elaborado esas líneas, preguntandote sino será ese otro universo donde estás también que se confundió de lado. Después imaginar un final alternativo, fantasear con que realmente es nuestro y crearle una segunda entrega, elegir a los actores que representarían a esos personajes en la serie de ficción.
Es raro toparse con esas cosas pero los párrafos a veces invaden, con sigilo, porque hay muchas maneras diferentes de decir a cada uno -ponte a escribir-

domingo, 1 de enero de 2012

anio nuevo

el mar moja mis pies y se lo lleva todo. la reflexion florece, inevitable, muda. lleva minutos eternos desacerse de tanto torbellino, y anios entender que sucedio. pero no hay que explicarle a nadie por suerte, ningun poeta se excusa de sus letras ni tartamudea al recitar. las piedras mas pesadas todavia estan ahi, buscando quedarse, aferrandose con desesperacion a lo unico capaz de hacerlas reales. cuesta pero se van. ningun recuerdo merece las lagrimas. hasta los viajeros mas experimentados temen a su fortaleza y las patean lejos, perdiendolas de vista. las olas por suerte se llevan todo. no sabria como alejarlo por mis propios medios.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

¡Noche de verano sin luna!

¿Qué hacemos si ya no estamos?


domingo, 25 de septiembre de 2011

A

Nuestros nombres que escritos en la arena, duraron tan poco
se van los días y se mezclan en la nada
Tan brillante, tan presente, tu alma
eso que no sé interpretar y que nunca me abandona.

jueves, 9 de junio de 2011

miércoles, 20 de abril de 2011

Te extraño de una manera que no se puede explicar tan fácilmente. Menos cuando se está gris, o medio desdibujado, como yo en esta tarde de abril. Cuando salga voy a caminar muy rápido, esquivando a tanta gente que se aglomera en el centro, como pasa en todas las grandes ciudades. Seguramente no piense, es lo bueno de caminar así; por eso a todo el mundo le gusta. Tengo las mismas canciones que oigo una y otra vez, siempre que me pongo a pensar cuáles nuevas cargar a la lista mi imaginación se bloquea. Entonces en mi cerebro, cuando camino, todo lo que llega es similar a un disco rayado. Hace varias semanas que me siento indefinida, como parada sobre un edificio muy alto, mirando hacia abajo, a donde la vida se desarrolla normalmente. Debo tener expresión de autómata, porque a veces en el subte me doy cuenta de que hay gente que me observa con curiosidad. También estoy irritable, y me pasa con mucha facilidad. Como a tantos a través de los siglos, me pasa que quiero gritar, pero no sé bien qué. ¿Qué puedo exclamar? ¿Que injusticias denunciar? Las de la vida cotidiana, tal vez, las laborales, qué trillado. Voy de libro en libro. No quiero hablar con nadie, o mejor dicho simplemente me paro a mirar cómo las bocas de los demás articulan palabras, y sonríen, y dudan, y explican, e invariablemente no cesan; ¿cómo puede ser que tengan tantas cosas para decir?
Y acá estoy yo, y mi paradoja, porque yo también debo tener algo que decir, lo que explicaría tantas letras una al lado de la otra. Algo que me sugiere desde el más allá, y quiere ser parte del más acá, y yo extrañándote ignoro todo lo que no sea tu recuerdo.

sábado, 2 de abril de 2011

La agonía por una palabra tuya,
la secreta dulzura que se esconde en tu mirada,
tantos tesoros que valen para otro ahora,
no buscarías refugio en una casa vacía
aunque años han pasado con nuestras
manos entrelazadas.
Mi poesía sin métrica te llega como
el pregón lejano del pasado
no te aflijas, no recuerdes, no pienses
la historia es una oscuridad silenciosa
no busques el terror que yo ya hice mío.
Salvate,
creé en las señales,
en los amaneceres fríos de otoño,
en las hojas que siguen cayendo
y continúan con el ciclo,
cerrá la puerta de tu casa,
y vacilá, solo un segundo
sentí cómo te miro como si
me pertenecieras hasta en lo más inconsciente.