miércoles, 2 de junio de 2010

Es mejor

El deber, el deber
lo que se supone y lo que sería correcto
ya cuánto hace, cuánto pasó desde que
sigo otro camino
Mitigando el dolor aprendí a entrecerrar los ojos
soy ciega, por voluntad, por decisión
tal vez por cobardía pero nunca por ignorancia.
Tantos reproches desoídos y desesperaciones ajenas
¿cómo pueden vivir tan agobiados?
Ya sé, la selección es cruel, pero dame un antídoto
cerrar, cerrar tanto dolor...
Quien dice que escapar no es la solución,
no conoce de corazones fríos. Y yo tengo abrigo,
tengo tanto amor que me inunda
pero igual te doy la espalda, lo que digas ya lo imaginé
lo adiviné, seguí el movimiento de tus labios con los míos.
Somos tan predecibles...
Es mejor el silencio, entonces,
entonces siempre el silencio o la música fanática.

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