sin embargo amo caminar por la calle con el viento
pegado a mis huesos
No soporto el frío sentada dentro, la escarcha se posa suave
en mis hombros
Entonces me envuelvo en la bufanda
y salgo a encontrarte, a pelear con las súbitas danzas
en las esquinas
A que me duelan los cachetes de tanto frío y tanta sonrisa.
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